jueves, 9 de agosto de 2012

JUEGOS, ROBINJUDES Y CALORES (Opinión)

Esto de los juegos olímpicos está muy bien. No es el pan y circo -que dicen fue cosa de romanos- pero se le parece. No son las corridas de toros y los bailes regionales de Franco, con curiosa plétora de los mismos el 1 de mayo, pero también se le parecen. Es sorprendente encontrar a tu vecino del rellano, ese que odias encontrarte otras veces aunque sólo sea porque no sabes qué decirle ni a donde mirarle en el corto trayecto del ascensor, y ahora te parece hasta interesante. ¿Qué tal, amigo? ¿Cómo vamos de medallas? ¿Has visto el del taekuondo (Vete a saber cómo se escribe la palabrita)? ¡Vaya patada que le sacudió al contrincante en todos los morros! A eso se le llama ganar por narices. Bueno, ya se acabó el trayecto. A callar hasta la próxima.
Menos mal que por unos días hemos dejado a un lado la famosa prima, hija de nuestra tía Helga (la alemana), a la que ahora llamamos "prima de riesgo". Con lo fea que es la tía, me parece imposible que tenga riesgo alguno, como no sea que todo quisque eche a correr en cuanto asoma por el patio. Pero no te creas que se la encuentra en cualquier sitio, no hombre; es asidua en exclusiva del "mercado secundario", que no es el de la Boquería ni el de San Miguel, ni tan siquiera uno de Lavapiés. Al parece está en algún lugar invisible e intangible a los humanos, que son los que lo han inventado.
Y ahora repartimos lo de Carrefur y Mercadona al estido Robin Hood. Pero los otros super o hipermercados qué culpa tienen de no haber sido ellos los elegidos para el asalto, con lo que supone la publicidad por la jeta de unos minutos de telediario. A ver quien es el guapo que se acerca por esos lares -llámese Cádiz o Sevilla- y no va de visita a las tiendas asaltadas. En USA lo harían, desde luego; incluso puede que fomentaran una ruta turística a modo de Senda de los Contrabandistas, como la que hay en mi pueblo en homenaje a algunos de los más famosos, entre ellos el abuelo Pablo Lanchas.
Por lo que hace al calor, parece que es demasiado. A lo peor hasta se baten los records de antaño, que deben tener apuntados en su libreta azul los sabios de hogaño. Yo siempre vi -es un decir- que hacía calor en verano y frío en invierno. Pero ahora no es lo correcto: debe hacer frío en verano y calor en invierno. Es como aquello que decía Camacho de "si mi abuelo fuera mi abuela y mi abuela mi abuelo...". Pues eso, que cualquier día cambiamos las tornas, le echamos la culpa al Niño y en verano pasaremos frío -y lo llamaremos invierno- y en invierno soportaremos el calor -y lo llamaremos verano- y todos tan contentos.
En fin, que el mundo es como una tortilla de patatas...pero mal hecha. Hasta la vista.

Esta fotografía está tomada desde lo alto de la presa de Aldeadávila de la Ribera, en Salamanca. Estos parajes maravillosos son Las Arribes del Duero. Pueden verse a pie, con innumerables rutas de senderismo, o en barcos que salen de diversos lugares: Corporario (anejo de Aldeadávila), Vilvestre y Miranda do Douro. Hay un gran número de "miradores" desde los que contemplar el río Duero y los cantiles que lo escoltan. Vale la pena una escapada.


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